
El hombre de bien y de valor debe ser indiferente a los choques de la mala suerte.
¿Qué importa tener o no tener cosas superfluas?
Sobre mi corazón no manda nadie más que mi conciencia.
El valor, la habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna.
Los beneficios que se hacen hoy, se reciben mañana, porque Dios premia la virtud en este mundo mismo
Mi honor es preferible a todo.
Me vería como un hombre indigno, si fuera capaz de asegurar lo que no estoy cierto de cumplir.
Yo soy siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria.
... el que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores.... elevar el monumento consagrado a nuestra reconciliación, a la tregua y al derecho común de los hombres. Bien merecía este monumento ser tallado sobre una mole de diamantes y esmaltado de jacintos y rubíes; pero construido en nuestros corazones....pero es dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto y se presenta inocente a exigir a sus propios compañeros de infortunio una recta decisión sobre su inculpabilidad...
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